Bio
Paul Burrell
El confidente de “Lady Di” |
Fue una excursión de un día con sus padres para ver el cambio de guardia cuando tenía 12 años, lo que despertó el deseo de Paul Burrell de trabajar para la Familia Real. Seis años más tarde, Paul logró su
objetivo después de asistir a un curso universitario en Buxton, que finalmente le procuró un trabajo en el palacio en 1976.
Hijo de un conductor de camión de Derbyshire, Paul Burrell pasó a ser el centro de atención por primera vez, gracias a su puesto como mayordomo de Lady Diana Spencer a principios de la década de 1980. Su atractivo y sus modales, entre encantadores y serviciales, le procuraron su propio grupo de fans y su lugar en las revistas del corazón.
En 1984, Paul se casó con Maria, otra empleada de la casa real, que trabajaba de doncella del príncipe Felipe. Cuatro años más tarde, la pareja se trasladó para trabajar en Highgrove y tuvieron dos hijos,
que también se hicieron amigos de los hijos del príncipe Carlos y Lady Di. A lo largo de los años y, especialmente, durante las disputas matrimoniales entre Diana y el príncipe Carlos, a las que se dio una gran publicidad, Paul fue siempre un leal confidente de la princesa. A menudo, Diana se refería a él como su “roca” y una vez dijo que Paul era lo único que ella quería salvar de su matrimonio roto.
Sin embargo, fue el trágico accidente de coche de Diana en París el 31 agosto de 1997, en el que murió la princesa y su buen amigo Dodi Fayed, el que situó al discreto Paul en el primer plano, con un recién adquirido estatus de celebridad. Meses después del entierro de Diana, la Reina le concedió la Medalla Real Victoriana por sus 21 años de servicio a la familia real. Él, inmediatamente, asumió el papel honorario de convertirse en el protector de la imagen y la memoria de Diana y fue nombrado miembro del comité del Diana Memorial Fund.
En 1999, después de un bombardeo de ofertas para trabajar con estrellas de cine, Paul escribió “’Entertaining With Style”, un mamotreto para el que utilizó sus conocimientos sobre la realeza y sus contactos. También pasó a formar parte de Channel 5, para hablar de cotilleos reales y de cocina en el programa Open House. Si la dimisión de Paul del Diana Memorial Fund en 1998 se consideró un hecho aislado en una trayectoria impecable hasta entonces, con la llegada del nuevo milenio el estilo de vida lleno de glamour de Paul daría un vuelco de la forma más inimaginable.
De ser elogiado como el confidente de la difunta Diana y haber tenido el privilegio de vestir su cadáver tras su trágico fallecimiento, pronto el antiguo mayordomo real iba a sufrir un monumental revés con las humillantes acusaciones de robo, traición e incluso la amenaza de ser encarcelado. En enero de 2001, la vida de Paul se convirtió en una pesadilla cuando fue arrestado durante un redada de madrugada en su casa de Cheshire y acusado de robar cientos de objetos del patrimonio de la difunta Diana.
Durante el juicio, al que se dio una gran publicidad y que se celebró en Bow Street en Londres, Paul luchó por mantener su inocencia ante una avalancha de acusaciones de la policía y de escabrosas historias en la prensa sobre su vida sexual. Lo que causó quizás a Paul la mayor humillación fue el rechazo público del que fue objeto por parte de la Casa Real, especialmente del príncipe Carlos y sus dos jóvenes hijos, después de años de estrecha colaboración. Paul fue acusado del robo de 342 objetos por valor de 5 millones de libras esterlinas que pertenecían a Diana, al príncipe Carlos y al príncipe Guillermo. Finalmente, Paul fue puesto en libertad bajo fianza en agosto de 2001.
Su abogado, Andrew Shaw, reveló en su momento que Lady Di había dejado algunos objetos en manos de su mayordomo porque confiaba más en él que en sus asesores oficiales. Andrew Shaw calificó el proceso como de “juicio trofeo” y dijo que la policía había acusado a su cliente antes de que éste pudiera explicar por qué los objetos estaban en su poder.
Durante el transcurso del juicio, se vio a un Paul emocionalmente destrozado, perseguido por una horda de medios de comunicación, mientras la prensa sensacionalista vilipendiaba su persona. Paul, a menudo conmocionado por lo que ocurría durante el juicio, también fue objeto de la ira de un miembro del público que, finalmente, fue reducido por agentes de policía.
Después de un año durísimo, durante el cual su hermano Graham también fue arrestado bajo sospecha de posesión de objetos robados, el en su día mayordomo favorito, siguió manteniendo su inocencia con gran fortaleza. El caso se pospuso temporalmente para conmemorar el Jubileo de la Reina. Finalmente, tuvo lugar un segundo juicio en octubre de 2002, después de que el jurado original fuera descartado por razones legales. Unas dos semanas más tarde, el segundo juicio acabó de forma repentina el viernes 1 de noviembre de 2002, cuando se reveló que Paul había comunicado a la Reina que tenía algunos objetos de Diana. Se le liberó de todos los cargos. Más tarde, Paul sollozó en los brazos de su abogado. Se calcula que el juicio ha costado 1,5 millones de libras esterlinas.
La policía fue acusada de haberse precipitado a la hora de presentar cargos sin haber investigado la supuesta audiencia privada que tuvo lugar entre Paul y la Reina. Con su credibilidad recuperada, el abogado defensor, Andrew Shaw, declaró que “Paul Burrel sigue siendo totalmente leal a la princesa Diana de Gales y a la Reina, a quienes ha servido personalmente durante 10 años”.
A pesar de las acusaciones iniciales y de que el juicio tuvo lugar durante un periodo de dos años, desde el palacio de Buckingham se declaró que la Reina no había sido informada ni sobre el caso de la defensa de Paul ni sobre los cargos que se le imputaban. Paul declaró que el juicio y la humillación pública lo habían situado al borde del suicidio, habían hecho pasar un infierno a su familia, y le habían inducido a escribir un libro “para poner las cosas en claro”.
Poco después de que el sensacionalista juicio en Old Bailey acabara, Paul vendió su historia al periódico Daily Mirror for 300.000 libras esterlinas. Una serie de entrevistas en las televisiones internacionales tuvieron lugar a continuación, incluida una aparición como invitado en el programa de Larry King y una desacertada participación como concursante en el reality show de television de la ITV, “I’m A Celebrity Get Me Out Of Here” (“Soy una celebridad, sacadme de aquí”) en 2004.
“A Royal Duty” se puso a la venta en las librerías por primera vez en 2003. Paul mantiene que era un “homenaje afectuoso” y no un acto de venganza, a pesar de que los príncipes Guillermo y Enrique han calificado la publicación del libro como “profundamente dolorosa”. El libro, que recibió mucha publicidad y revela curiosidades sobre la familia real e incluye detalles de lo que la reina desayuna, además de aspectos más controvertidos de la vida de Diana, ha sido actualizado con nuevos datos.
Paul Burrell sigue siendo un invitado de los eventos sociales y es el anfitrion de “dining experiences” (experiencias culinarias) donde comparte los conocimientos adquiridos durante sus años en la Casa Real.